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y los alcaldes de casa y córte. Presidian los principes de Bohemia, hijos del emperador Maximiliano.

Con este órden, y con las debidas pausas, seguia el entierro de S. A. R., cantándose varios responsos durante la carrera, mientras que las campanas de la capital hacian sentir su clamor continuado.

Al llegar el cadáver del príncipe al monasterio, se cerraron las puertas, por ser tradicion que así sucedió cuando llegó a este real convento el cadàver del rey D. Pedro el Justiciero. Entonces, el duque de Feria se acercó al pórtico, llamando con el puño de la espada de parte del rey, cordo patrono y soberano que era; y como no las abriesen, hizo pasar recado a la priora doña Beatriz de Pinedo para que las franquease, la cual pidió la orden del rey para ser allí sepultado el príncipe. Llegóse con ella Mateo Vazquez y la entregó a la prelada, la que mandó que fuese recibido el cadáver real con las solemnidades de costumbre. Presentóse el R. P. prior del convento de Santo Domingo de Atocha, y á su presencia, el duque de Feria llamó por tres veces à S. A. R., y conio no contestase, dijo al prior: «decidle á la señora de este convento que S. R. A. es difunto

Entró el cortejo fúnebre en la iglesia, colocando a pocos pasos de la puerta segunda, en un bufele con paño de brocado, el féretro de S. A. R., y allí le entonaron un responso los religiosos del convento de Atocha, haciendo la ceremonia de reconocerle el prior, revestido con pluvial negro. Despues tomaron el ataud régio los gentiles-hombres, llevándole hasta el pie del túmulo. El templo estaba enlutado con magníficas colgaduras guarnecidas de plata, formando pabellones sostenidos con pesadas borlas. Veíanse varios escudos con las armas de la casa de Austria, de Portugal, Italia y Flandes, atravesados con un lambeo azul, como en señal de que la muerte era de beredero primogénito. Luego que ingresó la pompa fúnebre, fué colocado el cadárer de S. A., descubierto, sobre la tumulacion, divisándosele por la elevacion únicamente el chambergo y la pluma, luciendo á su alrededor infinitas hachas plateadas, que, con las muchas cornucopias que en diferentes sitios habia , formaban una vista sorprendente y agradable.

Luego que ocuparon sus sitiales los principes de Bohemia y sus faldistorios, los grandes dignatarios de palacio

la grandeza, gentiles-hombres de cámara y de casa, y asimismo los mayordomos del rey y el cuerpo diplomátiCo, presidido por el nuncio de Su Santidad, y los prelados con el cardenal en el presbiterio, dando la guardia los archeros de Borgoña, rodeando el túmulo los inonteros y reyes de armas con hachas, y las damas de honor y duemas, con otras señoras de la grandeza, colocadas en una Eribuna portátil que se levantó en la capilla de los Barreras, y otras para los consejos y funcionarios del Estado an diferentes sitios de la iglesia, dió principio el oficio so. lemne, entonando con pausa los capellanes salmistas, que estaban en un coro tambien portátil, frente al de la capilla de música, el Subvenite Sancti Dei, á lo que siguió el Invitatorio á orquesta, alternando los sochantres con los salmos Verba mea auribus y las Antifonas, y los colegiates y la capilla de música con las lecciones y despues la misa de Requiem, que celebró de pontifical D. Gaspar de Quiroga, obispo de Cuenca.

Luego bajó del presbiterio y leyó el Non intres in judicium cum servo tuo, sentándose despues en un faldistorio con almohadones negros, y calada la mitra de color blanco, asistido de los demás ministros, y en los lados correspondientes, tambien sentados en otros faldistorios, revestidos de pontifical, el obispo de Pamplona y el de Segovia : cantó la capilla música el Libera mo Domine, y despues cada uno de los tres prelados dijo un responso, comando en seguida los ornamentos pontificales, al lado del Evangelio, el cardenal Espinosa, y lo mismo el nuncio de Su Santidad y el arzobispo de Otranto y el de Sevilla, alternando en los responsos. Concluidos estos, los capellanes músicos entonaron la Antífona In Paradisum deducant te Angeli; tomando los gentiles-hombres el féretro de S. A. R., le entraron en el coro de las religiosas, que estaban de ceremonia con velas en las manos, cruz y ciriales, habiendo roto al efecto una parte de la pared de la iglesia para el ingreso en el mencionado coro. Otorgaron el depósito el M. R. P. Prior de Atocha, como prelado de las religiosas, y el R. P. confesor mayor de las mismas y la señora priora. Pusieron el cadáver sobre una mesa cubierta con un paño de damasco del coro, acercándose el alugue de Feria, capitan de la guardia, con el estoque desmudo, haciendo las ceremonias de costumbre y entregando el cadáver de S. A. R. á los monteros: cerraron las cajas kos pizarreros, despues de quitarle las insignias los respectivos Capítulos. Hecho esto, las dos vicarias de coro entonaron el Ego sum ressurrectio et vita, continuándole las otras religiosas, conforme al ritual dominicano, y entre tanto los monteros bajaron el féretro en que estaba depositado S. A. R. à la boveda, que bendijo el nuncio de su Šantidad, mientras que la capilla cantaba el Benedictus; y, concluido el responso, empezaron los cantores á rezar el salmo De profundis, mientras los maestros de obras tabicaban el panteon del príncipe. Desnu láronse los prelados y se despidió todo el cortejo fúnebre, quedándose las religiosas en sus asientos rezando el salmo Miserere.

. Celebracion de honras por S. A. R. · La decoracion y magnificencia que el amor de Feli pe II desplegó en las fúnebres exequias del principe su hijo, fué cosa admirable; escede á toda comparacion: no es posible que en estas cortas páginas podamos describir tantos adornos y alegorías, tantas colgaduras y tan bello gusto, tanlos millares de antorchas, tanto lujo y esplendor. Baste decir, que fué preciso romper la bóveda del templo por la alzada del suntuoso catafalco que se construyó, cubriéndose desde la parte esterior con un elevadisimo dosel debajo de toldos: más de cien escu los de reinos y provincias decoraban las paredes del templo: históricas armaduras dejábanse ver en el catafalc) y en diferentes sitios del templo, pertenecientes a las conquistas del emperador y á la batalla del Salado.

La reina Isabel y la princesa doña Juana, con los prin. cipes de Bohemia , hicieron los honores fúnebres al régio difunto. Siete prelados, revestidos de pontifical, presidieron el oficio; la gran capilla música de Felipe II entonó un bellísimo Requiem, de composicion sublime. Embajadores y grandes, títulos y tribunales, concurrieron a las reales exequias. El maestro de S. A. R., Honorato Juan, electo obispo de Cartagena, estaba encargado de pronunciar la oracion fúnebre. Empero Felipe Il consultó al consejo, y sus ministros votaron en contra del discurso que presentó el célebre predicador, porque habia pensainientos exagerados y libertades oratorias: crevó se prudente el que se suprimiese el sermon de hooras, y así se hizo, para evitar apreciaciones que temian los magnates de aquel monarca, y que acaso hubieran comprometido al orador. sinnaron por nueve dias, á espensas bola grandeza, tribunales, cabildo y as oficiando de pontifical diferentes

asio

con

che

Los funerales continuaron
del ayuntamiento, de la gran
comunidades religiosas, oliciar
prelados.

En 1573 mando Felipe Ilha
cipe su hijo y trasladarlo al
real monasterio de San Lor
con régia pompa.

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Felipe II hacer la exhumacion del prín

sladarlo al panteon de infantes en el bijo y . San Lorenzo del Escorial, verificándolo

Dia 25.

bra, se hacen in toriadores. El re sin muy justa can culares favore

La feliz

grande

wies del Santo Apóstol cuya fiesta hoy se celeLas hacen un distinguido lugar entre nuestros his

El renombre de patron de las Españas, no
justa causa ha llegado á obtenerlo, por los parti-
Prvores con que ha señalado estas provincias.
Feliz invencion de su cuerpo estaba reservada para

de la virtud de Alfonso el Casto, cuyo reinado , al preros, alcanzó tan inesperada dicha. ano famosa batalla de Clavijo es el monumento mas

nde de la singular predileccion del santo para con los Staañoles; y la completa victoria que alcanzó en ella don

miro, en el año 845, con muerte de numerosos africahos, fué un efecto debido, más que al valor del robusto brazo militar, á aquella espada brillante y poderosa , que, manejada desde lo alto, esparcia el estrago y la confusion por medio de los escuadrones enemigos.

El célebre privilegio del voto de la iglesia compostelapa se tiene por una prueba del reconocimiento y gratitud del monarca que recibió este beneficio..

El soldado español no pudo menos de proclamar á Santiago por su caudillo en las batallas, y todo el pueblo reunió inmediatarnente sus voces para titularle patrono. Hasta los mismos estranjeros, celosos del decidido aprecio del santo a favor de la España, corrian en tropas à usurpar las gracias. Bien pronto fué la iglesia de Santiago tea. tro y objeto de los universales votos, rogativas y peregrinaciones. Los principes y poderosos la enriquecieron a porfía ; Alfonso el Magno la erigió suntuoso templo, y aun antes que este se consagrase, la dotó de muchas tierras y mercedes. Entre ellas , es singular la donacion que en este mismo

95 de julio de 893 otorgó á su favor, agregándola a

Santa María de Arenoso, iglesia situada junto al rio Tena, en la ribera del Miño, con la condicion de que del producto de sus rentas, despues de la precisa manutencion de Jos ministros eclesiásticos, se habia de sustentar á los pobres y peregrinos que allí concurrian. Este privilegio está confirmado del rey, y confirmado á continuacion por sus hijos García Ordoño, Fruela, Gonzalo y Bermudo, cuyos cuerpos fueron depositados en Astorga, en dos pequeños sepulcros inmediatos al de su padre.

Sepulcro de Santiago. Herodes mandó decapitar á Santiago el año 42 despues de la venida de Cristo. Los judíos dejaron la cabeza y cuerpo del santo espuestos a la inclemencia para que fuese pasto de los perros. Los discípulos del mismo santo recogieron de noche su cuerpo y cabeza, retirándose con tan sagrados restos al puerto de Jope, donde hallaron una navecilla con la que atravesaron el Mediterráneo y el Estrecho, subiendo las costas del Occeáno, y avislando el cabo de Finisterre, desembarcaron en Iria , que despues se llamó Villa Petroni, hoy el Padron. Sacaron la cabeza y el cuerpo, poniéndolas en una heredad llamada Liberum donum, 8 millas distante de Iria Flavia. Encontraron allí una cueva ó gruta en que habia diversas herramientas de canteros, y encima un ídolo grande que, segun el nombre del sitio Liberum donum, opinan seria de Baco. Aquellos instrumentos sirvieron a los discípulos para destruir el profano simulacro y para labrar unos arcos de las piedras que allí habia, dejando con esto fabricada una bóveda en que pusieron el cuerpo y cabeza del Santo en un sepulcro. Así lo dice el Papa Leon III, en cuyo tiempo fué descubierto el cuerpo del Apóstol.

Con el cuerpo de Santiago trajeron una piedra que algunos autores la tenian por impura, entre ellos el histo« riador Morales, como igualmente un pilarcillo, sobre el que opina cortó el hacha la garganta del santo: esto solo está escrito en la historia compostelana. El ara ó vestigio marmoreo era lindísimo, con molduras alrededor de follajes delicados, como escribe Alonso de Morales ; pero lastimosamente picaron la inscripcion que tenia. La piedra y columna se conservaban, y acaso todavía, en el monasterio de señoras religiosas Benitas de San Pelayo de Santiago.

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