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en que hayan incurrido por no haber solicitado el Real
permiso á su debido tiempo (Competencia, núm. 29.).

Montes.-La jurisdiccion ordinaria es privativa para el cono

cimiento de las causas sobre daños hechos en los mis-
mos, y no cabe por lo tanto prevencion en los Geles po-

líticos (Competencia, núm. 29.).
Como á ia jurisdiccion ordinaria corresponde el conocimien-

to de las causas sobre danos causados en los mismos, son
fundadas de su parte las competencias que sostenga (Com-

pelencia, núm. 101.).
El deslinde de los montes puestos bajo la administracion

ó régimen de la autoridad pública, tiene el carácter de
gubernativo, y por consiguiente no pueden llevarse á los
tribunales ordinarios las cuestiones que suscile, hasta

despues de concluido (Competencia, núm. 43.).
- El mismo carácter tiene respecto de les montes de propiedad

particular en la parte que lindan con los puestos á cargo

de la Administracion pública (Competencia, núm. 43.).
Encargado á los Gefes politicos el cuidado de los montes pú-

blicos, lo está asimismo su deslinde gubernativo y la
adopcion de una garantía suficiente á salvar la eficacia de
este medio necesario, exigiendo a los interesados, cuando
los haya, la correspondiente fianza que impida frustrar

el resultado (Competencia, núm. 43.).
Las cuestiones que se susciten acerca del deslinde guberna-

tivo, compete á los Consejos provinciales el resolverlas, es-
tando limitado a los tribunales ordinarios el conocimiento
de las cuestiones sobre propiedad, despues que aquel se

haya verificado (Competencia, núm. 43.)
- Estando autorizados los Ayuntamientos para decretar cortas

en los montes del comun, no puede decirse que denun-
ciándose una de ellas, se denuncia un delito, antes bien
es preciso suponer que no le hay (Competencia, núme-

ro 112.).
El hacerse ante un Juez la denuncia de una corta de montes

del comun, no autoriza para abrir una formal pesquisa, si
no que debe limitarse á preguntar al Ayuntamiento si la
corta denunciada se ha hecho ó no por su acuerdo, para
proceder en la negativa contra quien corresponda, ó sobre-

seer en la afirmativa (Competencia, núm. 112.).
- Cuando por circunstancias particulares haya fundada sospecha

de esceso en la corta de montes, debe el Juez de primera
instancia dirigir la comunicacion oportuna al Gefe político,
para que como único superior inmediato del Ayuntamiento
averigüe lo cierto y le autorice para proceder contra el
mismo, si resulta culpable, ó le dé en el caso contrario el
correspondiente aviso para sobreseer (Competencia, nu-

mero 1 12.).
El Juez de primera instancia, cuando se trate sobre una de-

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nuncia de corta de montes, no puede convertir la pesquisa
en una verdadera residencia del Ayuntamiento, ajena de
sus facultades, sino que debe tener presentes ciertas reglas
que son la consecuencia legitima y necesaria de las atria
buciones é independencia de los cuerpos municipales con
respecto a la autoridad judicial (Competencia, núme-
To 112.).

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Montes.-A los Gefes políticos incumbe resolver la cuestion ad

ministrativa de si conviene á no permitir el rompimiento de
montes, y no el conocer del hecho de haberlo ejecutado
sin autorizacion los que son objeto de denuncia por perso-

nas particulares (Competencia, núm. 148.).
Cuando la usurpacion de los del comun, no solo no consta que

sea reciente y de comprobacion fácil, sino que para presu-
mirlo no hay mas dato que la simple denuncia, incumbe el
conocimiento del negocio al juzgado de primera instancia

(Competencia, núm. 153.).
- Si las providencias que dicta un Ayuntamiento tienen por ob-

jeto reparar el daño causado al comun por una usurpacion
mas ó inenos reciente y fácil de comprobar, pueden sin
violencia considerarse como actos pertenecientes al cuida-
do de los montes que las leyes les encargan; y si no es de
esta clase la usurpacion presunta que motiva sus providen-
cias, es evidente que el Ayuntamiento traspasa el límite

de sus atribuciones (Competencia, núin. 169.).
En los ataques á la propiedad particular que en el aportilla-

miento y uso de los mismos se cometan, toca al Juez pro-
ceder á lo que corresponda como cosa inconexa con otros
puntos, sin necesidad de esperar el fallo prejudicial admi-

nistrativo (Competencia, núm. 159.).
Cuando por la resultancia de autos comprende que el

aportillamiento y uso denunciado de los montes como
un ataque á la propiedad particular son la ejecucion de una
providencia y el resultado de una autorizacion del Gefe
político en cosa de sus atribuciones, debe sobreseer sobre
ambos puntos, hasta que esta autoridad resuelva dicha

cuestion (Competencia, núm. 159.).
Atribuido á los Gefes políticos el deslinde y amojonamiento de

los montes del Estado y sus colindantes, y á los Consejos
provinciales el conocimiento de las cuestiones contenciosas
relativas á este deslinde y amojonamiento que no versen
sobre la propiedad, no pueden los jueces de primera ins-
tancia admitir interdictos, ni aun de los Ayuntamientos,
contra dichos deslindes y amojonamientos (Competencia,

número 226.).
- Como delegado del Alcalde está autorizado el pedáneo para

diclar providencias sobre acotamiento y cerramiento de

montes (Competencia, núm. 231.).
Es materia reservada al conocimiento de los Consejos provin-

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ciales la relativa al deslinde de los montes de un pueblo

(Competencia, núm. 261.).
Montes.-El derecho que un particular pretenda tener sobre

montes comprados á un Ayuntamiento, puede hacerlo valer
ante la Administracion, pero nunca ante un juzgado ordi-
nario de primera instancia, aun cuando el asunto pase á

ser contencioso (Competencia, núm. 270.)
Cuando un particular posee una heredad contigua á los mon-

les del comun, cayos limitos no estén determinados, debe
ante todo resolverse la cuestion de deslinde porque de di-
cha determinacion depende el carácter penal ó lícito de
la venta y corta de los árboles (Competencia, núme-

ro 325.).
A pesar del carácter oficial que notoriamente pueda correspon-

der asi á la Junta como á los actos de la comunidad de
Ayuntamientos, no puede decirse en vista del silencio de
las disposiciones legales respecto de la aprobacion del Gere
político é intervencion del comisario de montes, que tie-
nen pena determinada los abusos manifiestos de no haber
arreudado los aprovechamientos de los montes de la comu-

nidad en la forma debida (Competencia, núm. 329.).
Tampoco incurre en ninguna pena por no haber adoptado la

forma de la subasta ni escluido los tablares acotados en el
arriendo de los aprovechamientos de los montes de la mis-

ma (Competencia, núm. 329.).
- En el caso de haber cometido abusos en el arriendo de apro-

vechamiento de los montes, no procede mas correccion que
la disciplinar por parte de la Administracion (Competencia,

número 329.).
- No puede invocarse la competencia de la Administracion por

tratarse de montes comunes, cuando los que así se titulan
no reunen las circunstancias que requiere el art. 1.o de las

ordenanzas del ramo (Competencia, núm. 336.). .
- (Véase Bagajes, Bando, Dehesa, Deslinde , Leñas muertas,

Ordenanzas de montes, Pastos, Terrenos y Terrenos

aportillados.)
· Montes comunes.-(Véase Terrenos.)
Moral pública.-La Administracion liene á su cuidado la mos

ral pública, y puede adoptar gubernativamente les provi-
dencias que requiera, correspondiendo a la autoridad su-
perior inmediata reformarlas, cuando son abusivas: si ei
abuso fucse tan grave que exija formacion de causa, en es-
le caso, prévia la correspondiente autorizacion, puede tener
lugar la accion de los tribunales (Competencia, númne-

ro 138.).
Multa.-Cuando es un acto comprendido en las atribuciones de

policía rural, puede iinponerla un Alcalde (Competencia,

número 13.).
En el caso de que se crea injusta, puede recurrirse al Gefe po-

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lítico, bajo cuya vigilancia ejerce el alcalde esta clase de

funciones (Competencia, núm. 13.).
Malta.-Cuando las que imponen los Alcaldes son actos de policía

rural, no las ejecutan bajo la vigilancia de los jueces de ..
primera instancia, sino de los Gefes políticos respectivos,
á cuya autoridad corresponde corregir los abusos que en
ello cometan, cuando no son delitos (Competencia, núme-

ro 244.).
- Cuando ejerciendo el Alcalde funciones de auxiliar y de-

legado del Juez de primera instancia, impone alguna mul- to je
ta, toca al Juez revocar ó modificar la imposicion, como
superior judicial inmediato, o bien á la Sala de Justicia de
la Audiencia del territorio como tribunal superior de en-

trambos (Competencia, núm. 50:).
La revocacion ó modificacion de las multas que impone cuan-

do ejerce funciones de auxiliar y delegado del Juez, de nin-
gun modo corresponde al tribunal pleno de la Audiencia
del territorio, ni á los Gefes políticos (Competencia, nú-

mero 30.).
- La Real órden de 20 de diciembre de 1846 no tiene aplica-

cion a los casos en que se trata solo de averiguar si un
Alcalde ha defraudado ó no los fondos públicos ocultando
delerininadas multas por él impuestas, sin que se ponga

en duda que a estas multas debe darse un destino y hacer-
- se de ellas una distribucion diferente que a las que pro-

eeden de sentencias ó providencias judiciales (Competen

cia, núm. 137.).
La providencia de un Ayuntamiento imponiendo multas gu-

nativamente, solu toca reformarla al Gefe político (Com

petencia, núm. 183.).
Al mismo corresponde tambien la demanda relativa á los gas-

tos de espediente que se instruya sobre las multas (Com

petencia, núm. 183.).
Es inaplicable el art. 75 de la ley orgánica de Ayuntamientos

cuando no se trata de infraceion de ley ó reglamento de po-
Jicía ni de ordenanza municipal, como tampoco de falta
disciplinar á que notoriamente está hoy contraida la fa- -
cultad de imponer y exigir multas los Alcaldes dentro del

máximum prescrito (Competencia, núm. 275.).
Al Juez de primera instancia incombe el conocimiento respec-

ito á las impuestas por un Alcalde, cuando no tiene por
objeto fallar sobre la justicia ó injusticia de su imposicion
ni sobre la regularidad de la distribucion de su producto,
sino sobre la ocultacion de este y consiguiente defrauda-

cion de fondos públicos (Competencia, núm. 291.).
(Véase Alcalde, Autorizacion, Faltas y Salas de gobierno.)

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Nidos espósitos.-(Véase Repartos indebidos.)
Nulidad.-(Véase Competencia.) -

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Obligacion.-(Véase Ayuntamiento y Contratos.)
Obras. Teniendo los Ayuntamientos á su cuidado la construcción

de las dirigidas a la utilidad ó comodidad de su vecinda-
rio, cualquiera que sea la naturaleza de las mismas, son
improcedentes los interdictos de manutencion y restitu-

cion contra sus deliberaciones (Competencia, núm. 18.). - El recurso que procede en el caso de promoverse cuestion

acerca de una obra de utilidad pública, así como la auto-
ridad á quien debe dirigirse, son administrativos (Compe-

tencia, núm. 155.).
-- Se consideran de utilidad pública, aunque concurra la cir-

cunstancia de que el establecimiento público que de la
obra resulle haya de pertenecer á un particular (Com-

petencia, núm. 155.).
Cuando son declaradas de utilidad pública, gozán tambien de

las servidumbres declaradas á favor de las obras públicas,
porque en el derecho á lo mas está embebido el dere-
cho á lo menos; y no solo por esta razon gozan de servi-
dumbres las obras colocadas por Real órden en la clase de
obras de utilidad pública, sino tambien porque todas las
que se hallan en este caso están comprendidas bajo el nom-

bre de obras públicas (Competencia, núm. 155.).
- El permiso concedido por el Gefe político para ejecutar las

obras necesarias para aprovechar en un molino aguas
perdidas, no puede por una parte contener la autorizacion
de disponer por sí de la propiedad particular, y debe por
otra entenderse corno todos los de su clase otorgado sin

perjuicio de tercero (Competencia, núm. 178.).
Aun cuando las emprendidas por un particular puedan con-

siderarse de utilidad pública en el sentido propio de esta
espresion, no por ello está autorizado para aplicar por sí á
las mismas una parte de la propiedad de un tercero, pues
para esto es indispensable la verificacion prévia de los re-
quisitos prefijados en la ley de 17 de junio de 1836 (Com-

petencia, núin. 178.).

(Véase Alineacion de casas y Senda.)
Obras en los molinos.-Cuando las ejecutadas en virtud de

Real autorizacion concedida á su propietario no lastiman,
según el Ayuntamiento que contra ellas reclaina un de-
recho, un interés puramente privado, sino el interés, el
derecho colectivo que supone tener el comun de regantes

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